Los políticos, en este bendito país, tienden a navegar por las sucias aguas del escándalo frecuente, y solo aspiran a recoger la pesca inmediata, y si puede ser con la oposición hundiéndose, mucho mejor.
Lo vimos en el caso, recogido en este blog, de la famosa sentencia sobre 'La Manada', o la disquisición entre violación, abuso sexual, condenas parcas, etc.. Cuando el termómetro de la 'alarma social' sube hasta temperaturas tórridas, los medios y sus políticos asociados ( o viceversa), encuentran su medio natural para prometer un 'nunca mais?, si ellos gobiernan claro. Pueden acabar si se lo proponen, con los desastres naturales, la desigualdad social, la injusticia bancaria, a golpe de decreto. De la educación y las prácticas éticas para minimizar esos y otros males, ni hablar. Los culpables de todos esos males son por supuesto sus adversarios políticos sin reparar en que a menudo, no hace falta escarbar mucho para encontrar hechos similares o conductas aun peores en no tan lejanos tiempos en que ellos gobernaban.
El escándalo montado a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo que finalmente declaraba que todo quedaba como hasta ahora, es a todas luces, mediático, retorcido y exagerado. Lo único en que casi todos estamos de acuerdo es que la tal magna Asamblea ha actuado desconcertando a propios y extraños, en definitiva se les fue de las manos algo que tenía profundas repercusiones económicas cuando lo mejor hubiera sido dar carpetazo rápido. Tampoco nos extraña que sea una institución que funcione mal en la misma línea de todos los ámbitos en los que los Partidos Políticos han metido sus manos. En un sentido u otro. Pero a poco que uno sepa como está funcionando el polémico TS, a golpe de presiones políticas e influencias de los grandes Lobbys que todos conocemos, no nos extrañará que finalmente se estrellase en un caso así.
Análisis detallado y extenso merece a cargo de los expertos, la legalidad, la conveniencia, la progresividad, la utilidad, o la conveniencia de cualquier tributo, impuesto, tasa o recargo que casi todos los ciudadanos tenemos que costear en el transcurso de una vida media. El IAJD iba asociado a la petición de una hipoteca, así como los muchos gastos que conlleva un servicio Bancario al que hemos acudido motu propio. Casi como el IVA que nos cobran por cualquier cosa y no podemos evitar sin sentirnos defraudadores, cuando menos. Mucho más irritante, es por ejemplo, que se esté cobrando en las facturas de la electricidad, cargos como intereses de la deuda del sector, peajes a los sectores carbón o nuclear, y otras menudencias que doblan el importe de cualquier consumo sin que nadie hasta ahora haya logrado la gran hazaña de poner orden en el caos y las muchas ambiciones que se disputan el pastel de los recursos de la clase media y baja ( los ricos ni piden hipotecas y la luz es pecata minuta en sus gastos). Bancos, seguros, Comunidades y Ayuntamientos, Compañías eléctricas, del Gas, Petroleras, la propia Hacienda,..cual hienas intentan que los vientos de la ley soplen a su favor, y si hace falta forzar la veleta a golpe de financiación ilegal, no hay problema en eso. Por eso me parece hasta ridículo el enojo generalizado por una sentencia que no cambia nada, cuando hay otras muchas cosas que sí deberían cambiar y los políticos callan o miran a otro lado.
He leído algunas opiniones, en este tema, baste ésta como un botón de muestra:
Todas las escritas sensatamente, como la anterior, vienen a coincidir en que lo peor es la pésima imagen transmitida por una institución que debería tener alto prestigio. Sin olvidar el otro torpedo de fondo que todo lo contamina ultimamente, el nacionalismo catalán duro que no pierde ocasión de jugar sus bazas con el único propósito con que maneja todo, demostrar que España como país está podrido y solo puede ser gobernado ahora con sus votos, chantaje en su más pura esencia.












