martes, 30 de enero de 2018

El votante empedernido



Política.


  Cualquier época es buena para el debate político. Pero nunca como ahora en toda la historia, son tan poderosos los medios, especialmente las redes, para crear estado de opinión, y vender el producto, el que sea, con la clara intención de ganar adeptos, militantes y votantes, y con ellos, el poder. Es el mantra de la democracia que se autojustifica en los votos sagrados de los ciudadanos. Ya en 2004 por ejemplo, una cadena de sms, la mensajeria dominante entonces, pudo cambiar el resultado de unas elecciones, apelando a la fuerza de los sentimientos mas espontáneos y fuertes, el dolor, la rabia, la indignación provocados por un reciente atentado terrorista. Apenas 10 años despues, son las Redes sociales, y los medios digitales mas poderosos, los que marcan tendencia, tambien la TV según el canal y el marketing que sesudos equipos de profesionales preparan para llegar a la visceras del votante en cuestión. Y es aquí donde quiero reflexionar, ¿qué nos mueve a la hora de elegir a un partido?, ¿quizás el menos malo de todos?, ¿el que va a castigar a los actuales, responsables de todos los males que padecemos?, ¿o mas bien el que cuadra con nuestra ideología ( la única válida por supuesto)?. 

 Es increíble que estas directrices sigan siendo las que condicionan los votos, las que apelan a las emociones más básicas cuando la clave de un buen gobierno deberia estar precisamente en el trabajo técnico que los organismos públicos desarrollan en clave de progreso del Municipio, la Comunidad, o el país. Es cierto que la corrupción, omnipresente en mil formas, conforman un tupido arbolado que no nos deja ver el bosque. Pero un electorado inteligente no se dejará engañar por este ramaje de acusaciones, libelos, escándalos, venganzas, primicias informativas, discursos engañosos de los líderes políticos siguen usando para atraer al votante indeciso, aqui la palabra vale su peso en oro, como tambien recientemente hemos visto en el ascenso de Inés Arrimadas durante la crisis catalana. 

 Si algo saben las formaciones políticas es lo dificil que es cambiar la opinión del votante de toda la vida, esa masa que conforma un alto porcentaje de ciudadanos que solo cuando ya ha sido decepcionado una y otra vez, vota a otro partido, cercano en ideología al que abandona. Por eso es triste ver de qué manera partidos políticos exitosos en ciertos momentos clave, con 2 o 3 legislaturas de 4 años por delante, dilapidan su capital de confianza, fracasando en los principios mas esenciales siendo normalmente devorados por su propia corrupción. Y es que hay algo que falla, especialmente en este país, de lo cual se derivan otros tantos males, y es simplemente ejercer la dimisión forzada si hace falta, de cualquier responsable al más alto nivel cuando es imputado en algun caso de corrupción. La verdadera salud política de una sociedad se mide en esta tesitura, por lo cual, España, y gracias a PP y PSOE, y demas partidos nacionalistas, casi sin excepción, puede ser clasificada en los puestos mas bajos de salud democrática de los que se llaman asi, países democráticos. La oficina anticorrupción sigue siendo un organismo decorativo, sin la voluntad de los responsables de ser realmente efectiva.

 El siguiente punto relacionado con esto, merece una entrada del blog aparte, ¿Qué debería primar en una ciudananía bien informada, comprometida, y exigente, a la hora de depositar en forma de voto, la confianza en una formación política?.  No se lo pierdan.

SALF O EL FENOMENO ALVISE PEREZ

  Luis Pérez Fernández: el verso suelto de la política española. Si leemos su biografía, en este enlace:   Alvise Perez , llegaremos a la co...