Mi primera entrada del blog es para el tema de actualidad. El fin de este año, 2017, quedará dominado en España por la marea del secesionismo catalán que llevaba gestándose largo tiempo, aunque pareciera que solo se quedaría en intenciones. Un fenómeno de estas características puede parecer complejo, y éste lo es, por la variedad de intereses y expectativas que millones de ciudadanos han creído ver en esta tesitura. Difícil conciliarlo con tantas y tantas visiones que en este país se tiene de cualquier tema, por simple que sea, si preguntamos a diez personas, probablemente tendremos 20 opiniones. Pero si algo ha logrado es unir a una mayoría en ver los acontecimientos de estos días como un despropósito mayúsculo que ha tenido sobre todo graves consecuencias económicas y sociales en una autonomía, la catalana, con unos altos estándares de nivel de vida. Una operación de marketing político perversamente orquestada por algunos actores enajenados, incluía la creación de un sentimiento anti español, de una imagen de víctima, y de una expectativa de vida idílica tras la separación. La única gran pregunta es como tanta gente se vio arrastrada a creer que semejante disparate podía llegar a buen puerto. La profusa información que a diario sigue llegando de la travesía independentista, con sus promotores encarcelados, el altísimo coste económico pagado y aún por pagar y el trauma creado en tantos ciudadanos, no parece que hayan servido para apaciguar los anhelos de intentarlo cuando las condiciones y el tiempo les vuelvan a ser favorables. ¿Quién pagará la cuenta de esta tropelía mayúscula que tan nefasta imagen ha proyectado al mundo?. En efecto, los de siempre. Si de algo ha servido todo esto, es para recuperar en todo el territorio nacional, incluido el catalán, un sentimiento perdido de unidad, plasmado en una bandera que representa nuestra historia como pueblo, a día de hoy, uno de los referentes mundiales en cientos de temas, a pesar de todos los fallos, problemas y errores que hayan podido cometerse y a pesar de la baja calidad de la clase política que nos dice representar.
Re de Religión, Po de política, Se de sexo. Tema polémicos que desde siempre han atraído a mentes , intereses, intelectuales, corrientes sociales, económicas, de cuyos efectos pocos escapan. Hasta el punto de marginarlo por miedo o aversión. Sin bibliografía, referencias, solo pensar al respecto. Hablaré también del amor, de economía, ciencia, arte, en relación a la política, la religión o el sexo, según los cánones de la actualidad. Te invito a viajar y debatir.
martes, 14 de noviembre de 2017
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