Con motivo del reciente fallecimiento del Físico británico Stephen Hawking, (1942 - 2018), se han reseñado en prensa y medios, algunas de sus más llamativas frases respecto al origen del Universo y la necesidad, o no, de un ser creador. Él buscaba como Einstein, la necesidad de que fuera autónomo en su nacimiento, y posterior expansión, tal y como los postulamos hoy día, producto de una nada o un vacío, que se convierte, sin más, en todo. Una creación 'ex nihilo' que atribuiríamos solo al mismo Dios. Muchos científicos se sienten cómodos en esta idea simple, cuestión de simplicidad o máxima simetría, y otros más que nada porque es de dificil si no imposible comprobación experimental. Exactamente igual que lo contrario, que un Creador haya planeado un Universo tan complejo en sus manifestaciones pero simple en sus leyes, para que sea posible nuestra existencia.
Stephen, un personaje muy conocido por su capacidad de trabajo a pesar de sus severas limitaciones físicas, realizó grandes contribuciones a la ciencia, especialmente en el tema de la topología del espacio tiempo relavista, el que predomina a grandes distancias como un todo, y algunas cuestiones curiosas sobre agujeros negros.
Pero no fue determinante en llegar a demostrar nada nuevo precisamente en el origen del Universo, o Big Bang. Personajes muchos más importates en este tema fueron los históricos Lemaitre, George Gamow, o Edwin Hubble, aparte de muchos otros, como Alan Guth en el fenòmeno de la inflación cósmica. Hawking simplemente expresó su opinión de que a él le parecía que tal y como la ciencia describe ese hecho crucial, no era necesario un ser o un ente o un dios, que lo pusiese en marcha, sino que la expansión hoy detectada ( todas las grandes estructuras de materia y materia oscura del universo se alejan entre sí y más deprisa cuanto más lejos unas de otras), se originó en una oscilación cuántica que permite, digamos, la aparición de energía, mucha energía, convertida despues en materia, practicamente de la nada, tal y como la Mecánica Cuantica describe perfectamente este fenómeno a escalas microscópicas.
Y por una serie de factores, que hoy día sí la ciencia puede cuantificar, el despliegue en 3 dimensiones espaciales, y el tiempo ( el modelo más actual habla de 11 dimensiones arrolladas en tamaños muchismo menores que las distancias propias del micromundo de las particulas elementales, el llamdo modelo de cuerdas ), lo que podía haber sido una simple burbuja de efímera vida, se ha convertido en lo que hoy día observamos, un vasto, complejo, enorme, sorprendente, y colosal universo sin limites por ser plano, que la luz ( ¡que viaja a unos 300.000 km cada segundo), no podrá recorrer entero jamás.. y en uno de cuyos rinconcitos mas modestos, han aparecido 14.000 millones de años despues, unos seres capaces de preguntarse todas estas cosas.
Pero cuando el afamado físico expresó esa opinión, el periodismo ávido de noticias llamativas, lo anunció como si se hubiese demostrado matemáticamente la no existencia de un ser supremo. Una vez más, en la historia de la humanidad se usan razonamientos intencionados para invadir terrenos que no son competencia de la ciencia, ni podrán serlo jamás. La creencia, la fe, no se pueden basar nunca en experiencias del método científico ( fenómenos asequibles, reproducibles, medibles, repetibles, y explicados por la experiencia evidente y diáfana al alcance de todo el mundo), ni tampoco en hechos paranormales, videncias o simbologías inventadas. Puede argumentarse que la Relatividad o la Mecánica Cuántica, siendo ciencia, no son muy diáfanas o asequibles, pero piénsese sin más en toda la electrónica moderna, basada casi en exclusiva en estas dos ramas tan cercanas de la Ciencia. La fe es un terreno íntimo en el interior de cada ser humano. Sacarla de ahí solo debe servir para que sea fecunda en el ámbito de la experiencia personal y colectiva. Y nada ni nadie debería poder mermarla, una vez bien establecida en lo más profundo de cada cual.
De hecho, Einstein, y otros científicos agnósticos, gustaba de mezclar a Dios en los asuntos de la creación del mundo, 'Dios no juega a los dados', o ' Dios no pudo haber hecho el Universo de otro modo'. Cuanto más conocemos de cómo se hizo y cómo funciona este mundo, en su origen y evolución posterior, más nos debatimos entre la necesidad de tener una explicación razonable basada solo en la ciencia, que ha hecho progresos inimaginables en llegar al conocimiento muy detallado de todas sus fases ( a pesar de lo mucho que aun queda por explicar), y la fe, que es esa intuición personal y acorazada que en el interior de cada cual, habla a gritos de las maravillas de la naturaleza y del ser humano, dificil de encajar en la idea de que todo sea una increible, y mágica casualidad que nos ha llevado hasta aquí, y después, no hay ni habrá nada más.
De hecho, Einstein, y otros científicos agnósticos, gustaba de mezclar a Dios en los asuntos de la creación del mundo, 'Dios no juega a los dados', o ' Dios no pudo haber hecho el Universo de otro modo'. Cuanto más conocemos de cómo se hizo y cómo funciona este mundo, en su origen y evolución posterior, más nos debatimos entre la necesidad de tener una explicación razonable basada solo en la ciencia, que ha hecho progresos inimaginables en llegar al conocimiento muy detallado de todas sus fases ( a pesar de lo mucho que aun queda por explicar), y la fe, que es esa intuición personal y acorazada que en el interior de cada cual, habla a gritos de las maravillas de la naturaleza y del ser humano, dificil de encajar en la idea de que todo sea una increible, y mágica casualidad que nos ha llevado hasta aquí, y después, no hay ni habrá nada más.


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