AMOR.
Creo que es bastante conocida esta leyenda, que ha circulado por internet en los últimos tiempos:
https://lamenteesmaravillosa.com/la-leyenda-del-hilo-rojo/
Aparte de su encanto poético, literario o emocional, nos hace reflexionar sobre nuestra relación con todas aquellas personas con las que nos cruzamos en nuestra vida, y el rol que juegan en determinados momentos, épocas, trances etc. Una cosa está clara, y es que nadie puede estar por lo común, presente durante toda nuestra vida, si ésta es normal, niñez, juventud, madurez,y vejez. Nos toca encontrarnos con mucha gente que está con nosotros, desde un instante, a muchos o muchísimos años. Y los lazos que se crean con ellos, serán de todo tipo, livianos y fugaces, o en el otro extremo, sólidos y duraderos.
La cuestión que nos planteamos es reflexionar sobre la diversidad de circustancias que nos hacen conocer a todo tipo de personas, algunas vienen ya de origen, la familia, otras van apareciendo según vamos caminando por la vida, y en algunos casos, para bien o para mal, juegan un papel esencial en nuestro devenir. Hay unos pocos, que parecen ser especialmente importantes en los momentos clave de nuestra vida, y aunque desaparezcan quizás, es posible un reencuentro como si ese enlace intangible pero sólido, existiera realmente.
En todo esto subyace de fondo, la soledad en que nos sentimos cuando vivimos, y vamos viendo que la gente desaparece de nuestro lado. Los padres que tan importantes son en nuestros primeros años, llega un día que parten para hacernos sentir el terrible vacío existencial de que que nada es fiable, ni eterno, ni duradero. Cuánta seguridad sentiríamos si alguien estuviera ahi siempre, pendiente de nuestras cosas. En el fondo como niños que necesitan el amor y la protección sin los cuales, llegan a adultos en medio de una pesada frustración personal incapaces a veces, de amar.
En el fondo, nos alimentamos de amor, y ciertas personas son fuentes de amor, de guía, consuelo, consejo, sí, quizás con sus defectos como todo ser humano, pero esa energía que transmiten, ese apoyo a veces silencioso, nos permite seguir viviendo. En ciertas situaciones extremas, en que dejamos por necesidad nuestra humanidad, como en guerras, etc..solo la esperanza de sobrevivir y rehacer la vida con nuestros semejantes, confiar en ellos, en la humanidad que nos enseñan, a veces solo con pequeños gestos, solo eso nos salva de la depresión, la marginación, el dolor, la muerte en suma. La vida es amor, y solo el amor es vida. Lo demás es pasajero.
En todo esto subyace de fondo, la soledad en que nos sentimos cuando vivimos, y vamos viendo que la gente desaparece de nuestro lado. Los padres que tan importantes son en nuestros primeros años, llega un día que parten para hacernos sentir el terrible vacío existencial de que que nada es fiable, ni eterno, ni duradero. Cuánta seguridad sentiríamos si alguien estuviera ahi siempre, pendiente de nuestras cosas. En el fondo como niños que necesitan el amor y la protección sin los cuales, llegan a adultos en medio de una pesada frustración personal incapaces a veces, de amar.
En el fondo, nos alimentamos de amor, y ciertas personas son fuentes de amor, de guía, consuelo, consejo, sí, quizás con sus defectos como todo ser humano, pero esa energía que transmiten, ese apoyo a veces silencioso, nos permite seguir viviendo. En ciertas situaciones extremas, en que dejamos por necesidad nuestra humanidad, como en guerras, etc..solo la esperanza de sobrevivir y rehacer la vida con nuestros semejantes, confiar en ellos, en la humanidad que nos enseñan, a veces solo con pequeños gestos, solo eso nos salva de la depresión, la marginación, el dolor, la muerte en suma. La vida es amor, y solo el amor es vida. Lo demás es pasajero.
Esas personas, que juegan tan importante papel en la vida, pueden quedar solo quizás, en nuestro recuerdo, otras desaparecen a veces por años, y retornan transformadas, pero siendo en esencia las mismas que conocimos en epocas y circustancias muy diferentes. Tambien hemos de asumir, que por lo común vamos a conocer a muchísimas personas, y con frecuencia podemos confundir el rol que van a jugar en nuestra vida. De ahí muchísimas decepciones que todos debemos sufrir a lo largo de nuestro devenir cuando esperamos de ciertas personas más de lo que ellas pueden , o quieren dar, simplemente, a posteriori, uno puede analizar que hicieron su papel, su rol, sin más, el tiempo que fue necesario o conveniente. A veces hay que alejarse, en el tiempo o el espacio para ver claro que función tenía cada persona en tu vida. Es esa personal e intima intuición de que todo sucede por una razón.
Y claro, no sé si solo unos pocos, o es cuestión de saber elegir, pueden disfrutar de una persona que viene a ser el molde perfecto en las anfractuosidades de tu vida, el que te complementa en tus carencias, el que soporta tus defectos con paciencia, el que te anima a continuar cuando crees no poder, quien te busca para llenarse él mismo de tu energía, el que permanece a tu lado con los años...sí, ése que todos piensan podría ser 'el amor de tu vida'. No necesariamente una pareja, puede ser un amigo, un hijo, un compañero, un familiar. Por esas casualidades de la vida, por esos azares, nos toca vivir con la gente que nos llega, y lo inteligente es poder saber quien es quien en cada fase de nuestro devenir, incluso saber a quien estamos unidos si es el caso por ese delgado pero indestructible hilo rojo.



