martes, 27 de marzo de 2018

El hilo rojo

 AMOR.

Creo que es bastante conocida esta leyenda, que ha circulado por internet en los últimos tiempos:

https://lamenteesmaravillosa.com/la-leyenda-del-hilo-rojo/

  Aparte de su encanto poético, literario o emocional, nos hace reflexionar sobre nuestra relación con todas aquellas personas con las que nos cruzamos en nuestra vida, y el rol que juegan en determinados momentos, épocas, trances etc. Una cosa está clara, y es que nadie puede estar por lo común, presente durante toda nuestra vida, si ésta es normal, niñez, juventud, madurez,y vejez. Nos toca encontrarnos con mucha gente que está con nosotros, desde un instante, a muchos o muchísimos años. Y los lazos que se crean con ellos, serán de todo tipo, livianos y fugaces, o en el otro extremo, sólidos y duraderos.
 La cuestión que nos planteamos es reflexionar sobre la diversidad de circustancias que nos hacen conocer a todo tipo de personas, algunas vienen ya de origen, la familia, otras van apareciendo según vamos caminando por la vida, y en algunos casos, para bien o para mal, juegan un papel esencial en nuestro devenir. Hay unos pocos, que parecen ser especialmente importantes en los momentos clave de nuestra vida, y aunque desaparezcan quizás, es posible un reencuentro como si ese enlace intangible pero sólido, existiera realmente.

  En todo esto subyace de fondo, la soledad en que nos sentimos cuando vivimos, y vamos viendo que la gente desaparece de nuestro lado. Los padres que tan importantes son en nuestros primeros años, llega un día que parten para hacernos sentir el terrible vacío existencial de que que nada es fiable, ni eterno, ni duradero. Cuánta seguridad sentiríamos si alguien estuviera ahi siempre, pendiente de nuestras cosas. En el fondo como niños que necesitan el amor y la protección sin los cuales, llegan a adultos en medio de una pesada frustración personal incapaces a veces, de amar.

 En el fondo, nos alimentamos de amor, y ciertas personas son fuentes de amor, de guía, consuelo, consejo, sí, quizás con sus defectos como todo ser humano, pero esa energía que transmiten, ese apoyo a veces silencioso, nos permite seguir viviendo. En ciertas situaciones extremas, en que dejamos por necesidad nuestra humanidad, como en guerras, etc..solo la esperanza de sobrevivir y rehacer la vida con nuestros semejantes, confiar en ellos, en la humanidad que nos enseñan, a veces solo con pequeños gestos, solo eso nos salva de la depresión, la marginación, el dolor, la muerte en suma. La vida es amor, y solo el amor es vida. Lo demás es pasajero.



 Esas personas, que juegan tan importante papel en la vida, pueden quedar solo quizás, en nuestro recuerdo, otras desaparecen a veces por años, y retornan transformadas, pero siendo  en esencia las mismas que conocimos en epocas y circustancias muy diferentes. Tambien hemos de asumir, que por lo común vamos a conocer a muchísimas personas, y con frecuencia podemos confundir el rol que van a jugar en nuestra vida. De ahí muchísimas decepciones que todos debemos sufrir a lo largo de nuestro devenir cuando esperamos de ciertas personas más de lo que ellas pueden , o quieren dar, simplemente, a posteriori, uno puede analizar que hicieron su papel, su rol, sin más, el tiempo que fue necesario o conveniente. A veces hay que alejarse, en el tiempo o el espacio para ver claro que función tenía cada persona en tu vida.  Es esa personal e intima intuición de que todo sucede por una razón.

 Y claro, no sé si solo unos pocos, o es cuestión de saber elegir, pueden disfrutar de una persona que viene  a ser el molde perfecto en las anfractuosidades de tu vida, el que te complementa en tus carencias, el que soporta tus defectos con paciencia, el que te anima a continuar cuando crees no poder, quien te busca para llenarse él mismo de tu energía, el que permanece a tu lado con los años...sí, ése que todos piensan podría ser 'el amor de tu vida'.  No necesariamente una pareja, puede ser un amigo, un hijo, un compañero, un familiar. Por esas casualidades de la vida, por esos azares, nos toca vivir con la gente que nos llega, y lo inteligente es poder saber quien es quien en cada fase de nuestro devenir, incluso saber a quien estamos unidos si es el caso por ese delgado pero indestructible hilo rojo.

domingo, 18 de marzo de 2018

Ciencia y Creencia

 Con motivo del  reciente fallecimiento  del Físico británico Stephen Hawking, (1942 - 2018), se han reseñado en prensa y medios, algunas de sus más llamativas frases respecto al origen del Universo y la necesidad, o no, de un ser creador. Él buscaba como Einstein, la necesidad de que fuera autónomo en su nacimiento, y posterior expansión, tal y como los postulamos hoy día, producto de una nada o un vacío, que se convierte, sin más, en todo. Una creación 'ex nihilo' que atribuiríamos solo al mismo Dios. Muchos científicos se sienten cómodos en esta idea simple, cuestión de simplicidad o máxima simetría, y otros más que nada porque es de dificil si no imposible comprobación experimental. Exactamente igual que lo contrario, que un Creador haya planeado un Universo tan complejo en sus manifestaciones pero simple en sus leyes, para que sea posible nuestra existencia.




 Stephen, un personaje muy conocido por su capacidad de trabajo a pesar de sus severas limitaciones físicas, realizó grandes contribuciones a la ciencia, especialmente en el tema de la topología del espacio tiempo relavista, el que predomina a grandes distancias como un todo, y algunas cuestiones curiosas sobre agujeros negros.

  Pero no fue determinante en llegar a demostrar nada nuevo precisamente en el origen del Universo, o Big Bang. Personajes muchos más importates en este tema fueron los históricos Lemaitre, George Gamow, o Edwin Hubble, aparte de muchos otros, como Alan Guth en el fenòmeno de la inflación cósmica. Hawking simplemente expresó su opinión de que a él le parecía que tal y como la ciencia describe ese hecho crucial, no era necesario un ser o un ente o un dios, que lo pusiese en marcha, sino que la expansión hoy detectada ( todas las grandes estructuras de materia y materia oscura del universo se alejan entre sí y más deprisa cuanto más lejos unas de otras), se originó en una oscilación cuántica que permite, digamos, la aparición de energía, mucha energía, convertida despues en materia, practicamente de la nada, tal y como la Mecánica Cuantica describe perfectamente este fenómeno a escalas microscópicas.

 Y por una serie de factores, que hoy día sí la ciencia puede cuantificar, el despliegue en 3 dimensiones espaciales, y el tiempo ( el modelo más actual habla de 11 dimensiones arrolladas en  tamaños muchismo menores que las distancias propias del micromundo de las particulas elementales, el llamdo modelo de cuerdas ), lo que podía haber sido una simple burbuja de efímera vida, se ha convertido en lo que hoy día observamos, un vasto, complejo, enorme, sorprendente, y colosal universo sin limites por ser plano, que la luz ( ¡que viaja a unos 300.000 km cada segundo), no podrá recorrer entero jamás.. y en uno de cuyos rinconcitos mas modestos, han aparecido 14.000 millones de años despues, unos seres capaces de preguntarse todas estas cosas.

 Pero cuando el afamado físico expresó esa opinión, el periodismo ávido de noticias llamativas, lo anunció como si se hubiese demostrado matemáticamente la no existencia de un ser supremo. Una vez más, en la historia de la humanidad se usan razonamientos intencionados para invadir terrenos que no son competencia de la ciencia, ni podrán serlo jamás. La creencia, la fe, no se pueden basar nunca en experiencias del método científico ( fenómenos asequibles, reproducibles, medibles, repetibles, y explicados por la experiencia evidente y diáfana al alcance de todo el mundo), ni tampoco en hechos paranormales, videncias o simbologías inventadas. Puede argumentarse que la Relatividad o la Mecánica Cuántica, siendo ciencia, no son muy diáfanas o asequibles, pero piénsese sin más en toda la electrónica moderna, basada casi en exclusiva en estas dos ramas tan cercanas de la Ciencia. La fe es un terreno íntimo en el interior de cada ser humano. Sacarla de ahí solo debe servir para que sea fecunda en el ámbito de la experiencia personal y  colectiva. Y nada ni nadie debería poder mermarla, una vez bien establecida en lo más profundo de cada cual.



 De hecho, Einstein, y otros científicos agnósticos, gustaba de mezclar a Dios en los asuntos de la creación del mundo, 'Dios no juega a los dados', o ' Dios no pudo haber hecho el Universo de otro modo'. Cuanto más conocemos de cómo se hizo y cómo funciona este mundo, en su origen y evolución posterior, más nos debatimos entre la necesidad de tener una explicación razonable basada solo en la ciencia, que ha hecho progresos inimaginables en llegar al conocimiento muy detallado de todas sus fases ( a pesar de lo mucho que aun queda por explicar), y la fe, que es esa intuición personal y acorazada que en el interior de cada cual, habla a gritos de las maravillas de la naturaleza y del ser humano, dificil de encajar en la idea de que todo sea una increible, y mágica casualidad que nos ha llevado hasta aquí, y después, no hay ni habrá nada más.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La cosa Pública

El buen oficio de gobernar

  A pesar del descrédito actual, y no tan actual, del oficio de político, la 'res pública' como sistema que la civilización, con gran numero de personas, eligió para garantizar la seguridad, el progreso y la atención a la población organizada como ciudananía, no debería menospreciarse en modo alguno ni ser rebajada al desprecio. Y es que los que suelen fallar son los actores que la interpretan, siendo elegidos, en sistemas democráticos, para ejercitarla en buena lid. El arte de gobernar es algo más, y requiere de muchas cualidades empezando por el amor a lo que se hace, y no amor a lo que puede obtenerse de lo que se hace, que es lo que suele pasar.
  
 La Historia, con mayúscula, viene a repetirse demasiadas veces en toda clase de Imperios, paises, comunidades más o menos grandes, el gobernante de turno, llámese como se llame, pretende ofrecer una imagen de servidor público, que con su esfuerzo al servicio de sus gobernados, promete enmendar todo lo que no funciona, nadie mejor que él para hacerlo. Eso conlleva el progresivo control de todos los medios y recursos del Estado, sea cual sea éste, y la dotación de efectivos para protegerlo de oscuros enemigos, externos e internos. Es vital  hacer creer que ellos, el partido gobernante, y nosotros formamos una especie de gran familia, que hemos dado ejemplo de buen hacer, cuando no de gestas heroicas, que poseemos un acervo común en lengua, tradiciones, cultura, únicos y genuinos. Todo esto revestido de mil formas y maneras, es el sustrato necesario para progresar en el jugoso cambalache de hacer negocio al mismo tiempo que política. Por supuesto tambien habrá factores externos que nos fastidian nuestros planes cuando las cosas no van bien, pero siempre existe el recurso de cambiar los datos para hacer creer que vamos bien cuando estamos mal porque podríamos estar peor, si no fuera por ellos. Tambien suele dar buenos réditos exacerbar la demagogia del odio señalando culpables con nombres y apellidos, ya sean actuales o de hace 50 años o más.

  Por supuesto, seguro que hay quien sueña quizás, de modo sincero y generoso, cómo ser util a la humanidad, un gran científico, un deportista, un artista, incluso un político que honestamente sabe que puede producir con su trabajo mejoras en el nivel de vida de sus conciudadanos. Pero el sueño de una persona no suele bastar. Hace falta un sistema más complejo, elevarse al nivel de Partido, donde entra en juego ya un ideología que suele ser excluyente en muchos aspectos. Éste es el primer error de la sociedad del siglo XXI, seguir viendo ideologías con sesgos diferenciadores en la sociedad, en la economía, en la cultura. Se vende un producto al servicio de mis pensamientos que por supuestos son acertados, convenientes, justos, ecuánimes, sin dudas ni vacilaciones, y sin opción a otra opinión diferente. Solemos encorsetarnos en visiones estrechas de todo, cuando la actualidad, y mas habiendo transcurrido ya 18 años de esta centuria, ha demostrado que pueden hacerse pocas prediciones ya porque todo cambia muy deprisa, y seguramente nadie sabe a dónde nos dirigimos: tensiones internacionales, modelos energéticos, cambios en la cultura del trabajo, contaminación y medio ambiente, digitalización masiva y globalización, migraciones e integración en las sociedades mas prósperas. Vender hoy las ideas de izquierda y derecha ,se ha convertido en lo mismo que ofertar aperos de labranza ,como el arado romano, para roturar el campo. Hoy día tenemos ya otro mundo, nos guste más o menos, y se trata simplemente de saber como hay que gestionarlo. Los retos son muchos, de todo orden, y necesitamos más que ideólogos, buenos gestores. 

 Hay algunas cosas que considero íntimas, y que por eso salvaguardo para mi pero no puedo intentar imponerlo a la sociedad si todo el mundo no está convencido, por educación o tradición, véase mis creencias religiosas, o mis recelos sobre el aborto, el maltrato animal, la desigualdad de la mujer, la venta de armas, el cambio climático, las energías renovables, la seguridad nacional y el ejército, la deslocalización de empresas, las ayudas o la asistencias social a dependientes, las pensiones. Son todos temas importantes, controvertidos, pero en mayor o menor medida, el político no debe hacer apología de sus ideales, ni siquiera como partido, sino gestionarlo de manera adecuada en beneficio de todo el mundo, con imaginación, competencia, economía de medios, sin proselitismos, evitando la corrupción inherente a todo proyecto de presupuestos elevados.

 Hemos complicado todo creyendo que se puede controlar el sistema creando mas controladores, y dejando que las opciones políticas sigan vendiendo demagogia, auspiciando niveles de administraciones superpuestas y con frecuencia enfrentadas. Quizás sea hora de replantearse muchas cosas porque hay papeles en este guión que han dejado de tener peso, y se han convertido en rémoras. Si la Monarquía, o las Autonomías, o Diputaciones, o Policias Locales, sirvieron en ciertas etapas de la historia, centenarias en muchos casos, puede que ahora prime adelgazar la cintura burocrática, definiendo cometidos, objetivos y recursos con claridad, como ha pasado por ejemplo en el campo de la producción económica, que antes necesitaba muchos brazos para producir poco y ahora pocos producen mucho.


 De igual modo, hoy echamos en falta, en este barullo inmenso en que se ha convertido el pais, la UE, las grandes potencias, el mundo en suma, más que nunca, dialogo, consenso y soluciones concertadas. Más que me vendan ideologías quiero buenos gestores, amantes del hacer y no presumir, pero claro, quizás ya estariamos hablando de un político del futuro, de un rara avis destinado a hacer historia sin sombras.

SALF O EL FENOMENO ALVISE PEREZ

  Luis Pérez Fernández: el verso suelto de la política española. Si leemos su biografía, en este enlace:   Alvise Perez , llegaremos a la co...