miércoles, 16 de mayo de 2018

En Justicia violencia de género.






 Algunas reflexiones sobre un tema que es tan antiguo como la humanidad misma, al menos desde que la especie humana resolvió dirimir las disputas mediante un árbitro, o terceras personas que escuchando a las dos partes, resuelvan lo mejor para ambos si se puede, o como se decía antiguamente, 'dar a cada uno lo que le corresponde'. La Ciencia jurídica es enorme, y como no soy experto en ella, (como en tantas cosas), solo voy a hacer un ejercicio de bajar a la realidad del día a día, desde donde todos miramos a esa dama subida en un pedestal, con una venda en sus ojos y una balanza en las manos.

 Me gusta en casi todos los temas, como científico al fin que soy, diseccionar la compleja realidad fríamente, y saber por qué se dan comportamientos, individuales o colectivos, capaces de poner en jaque a un estamento hasta entonces sólido en su poltrona. Aunque he de reconocer que aquí no valen tanto las matemáticas o la fisiología, sino el fino instinto de la intuición y la constatación de que genéticamente estamos condicionados para seguir una estela, un grupo, un estado de opinión, y raramente, y esto es lo más triste, tenemos opinión propia basada en la realidad, que conocemos con más o menos profundidad. Y frecuentemente, en esta era que se dice ser la de la información, es precisamente cuando tanta cantidad de datos, llevan a menudo a un estado de confusión colectiva y disparate generalizado, como en tiempos recientes en que hemos presenciado en un caso de violencia sexual ( de los miles que por desgracia ocurren en este mundo desde que es tal), llevado a extremos absurdos por una fuerte corriente medíatica donde poco menos que se han pedido cabezas guillotinadas.

 Y es que en situaciones así, lo fácil es hacerlo difícil, complicarlo mezclando todo, viejos agravios, comportamientos sociales ancestrales, desequilibrios de género, independencia o historia personal de los jueces, linchamientos mediáticos a los condenados, todos a la hoguera no se hable más, viejas rencillas, feminismo en alza ( ya se le denomina nazi, otra incongruencia), por no hablar de ataques políticos aprovechando cualquier otro tema de actualidad, ¿resultado?. Caos, Confusión, descrédito. Lo único bueno es que con el tiempo, la tormenta va amainando y de un día para otro, se deja de hablar y casi todo el mundo olvida la lucha en que estaba, poniendo en jaque y con alarma social a un país entero. 

 Dicho esto, analicemos un poco que pasa en la realidad. Los ciudadanos, más cuando vivimos en una pretendida democracia donde el poder judicial debería ser independiente del político ( primera piedra de toque para muchos casos polémicos recientemente), aspiramos a que la justicia sea eso, limpia, transparente, ecuánime, infalible. Quizás estemos pensando más en la justicia divina que todo lo ve y todo lo sabe. Pero por desgracia, lo que tenemos es a menudo, unos buenos profesionales, pero una caótica organización, falta de medios, saturación de trabajo, y presiones desde muchos ámbitos. Y si el caso es peliagudo, que de todo hay, tambien casi la seguridad de que el fallo no dejará satisfecho a casi nadie. Dura profesión.

 En los anales de nuestra historia, siempre me llamó la atención cuando lees por primera vez, en el Libro I de los Reyes, el llamado Juicio Salomónico. Hoy inconcebible pese a la evidente astucia del Rey que rápidamente pudo saber ,apelando a su intuición del comportamiento femenino, quién era la verdadera madre del niño en disputa. Pero había riesgo y mucho, de errar en la sentencia a poco que la respuesta de las dos hubiera sido otra.

 Deben ser los teoricos de la Ciencia jurídica quienes avancen, como ha sido siempre en toda la historia, en sus cuadros teóricos y más en este mundo cambiante, lleno de evoluciones, nuevos tipos de delitos, como aplicar la Ley, que casi por lógica, será imperfecta porque la realidad es muy compleja, y se puede aspirar a hacer un catálogo de delitos, y penas, es un poco como en medicina, diagnosticar y despues tratar, y el tratamiento óptimo dependerá de todos los detalles de la patología y nunca hay seguridad de que funcionaré correctamente, si el caso es una enfermedad rara.

 No está mal que se abran debates por ejemplo,y en ello está inspirada esta entrada, sobre los delitos de violencia sexual, cuya variedad y complejidad es enorme. Como en cualquier otro delito, se trata de que los abogados y el fiscal puedan demostrar fehacientemente los agravantes, hechos y atenuantes por más procaces que sean. Y en función de todo el cuadro, la aplicación de penas que estén vigentes en ese momento, pese a que las víctimas, familiares, y la sociedad sana, exijan más contundencia y veredictos finales con penas mayores. Supongo, que en este juicio, se pusieron encima de la mesa todos estos puntos, y otros que debieron ser valorados fehacientemente por el jurado compuesto por varios jueces, en los que hubo, sorprendentemente bastante concordancia en sus apreciaciones. No obsta para que se pueda tambien debatir como hemos sabido a posteriori, la idoneidad de la composición de dicho tribunal y sus antecedentes, pero eso pasa en cualquier juicio, y me viene a la mente uno personal que me hizo dudar de la cordura mental del que emitió la sentencia final que contradijo a todo lo anterior y daba carpetazo a un proceso judicial de 10 años. Con ellos hemos de convivir.

En los delitos de violencia sexual, y habrá tratados sesudos al respecto, solo lo miro desde el ángulo de ciudadano del siglo XXI en la sociedad occidental ( basta cambiar de siglo para entender como fue en épocas remotas, o no tan remotas), si se dan estos factores, y en qué grados de tentativa y consumación:

  1. Negación, forzamiento.
  2. Provocación, consentimiento parcial o pasajero.
  3. Actuación solitaria o en grupo, intimidante o no.
  4. Violencia para forzar los hechos
  5. Violencia durante los hechos.
  6. Tocamientos, consumación, desgarros, heridas de diversa consideración, muerte de la víctima.
  7. Condiciones personales:edad, madurez, desarrollo, condición física u otras ( minusvalías síquicas).
  8. Relaciones previas entre acusados y víctima. Familiares, amigos, conocidos, desconocidos.
  9. Antecedentes personales y penales de los primeros.
  10. Lugar, circustancias,  del entorno donde se cometieron los hechos.
  11. Estado físico y síquico de ambos cuando se produjeron ( alcohol, drogas,...)
  12. Pruebas documentales ( videos, fotos, audios..). Testigos.
  13. Consecuencias y su gravedad para la victima posteriormente.
 Son solo probablemente los principales, pero hay más, como en cada caso de violencia de género que es al fin y al cabo de lo que se trata. Puesto todo ello en perspectiva, analizados en gruesos y largos debates cada uno de estos puntos, enviado al algoritmo de emitir setencia según lo probado, quizás nos salga un pena que se nos queda corta, pero es en puridad lo que a día de hoy corresponde. Y lo que ha levantado ampollas en una sociedad muy sensibilizada por la tragedia que se vive casi a diario con las víctimas mortales a manos de sus parejas. Cuando la justicia funcione asi como un sistema automatizado experto ( lo veremos algun dia?), y deje de ser un arte el ejercicio del abogado defensor y el del fiscal, quizás nos acostumbremos mas a admitir friamente que el cuerpo nos pide mucha cadena perpetua para todo tipo de delincuentes y criminales, pero...son los juristas trabajando en el pleno ejercicio de su profesión quienes deben legislar al respecto de acuerdo con las demandas de la sociedad..para los próximos casos similares.

sábado, 5 de mayo de 2018

¿Qué hacer con la corrupción? (I)

 Obviamente, la corrupción en cualquiera de sus mil formas imaginables, va a asociada a política, a poder más bien, no tiene éste por qué ser político. Y más asociado aún cuando se manejan fondos económicos, en una cuantía directamente proporcional al montante o presupuestos gestionados. Se da en poderes públicos, en ámbitos universitarios, militares, artísticos, deportivos..en sus diversas variantes

 Como se suele decir, corren ríos de tinta a diario con un escándalo tras otro, hoy hablaríamos más bien de que las redes sociales arden, cada vez que un nuevo caso sale a la luz, y nadie parece estar libre en ese mundo, de sospecha o pecado más o menos grave. Se ha convertido en un arma de desgaste del rival político, en cuanto que se trata de encontrar o destapar esos turbios asuntos para que haya dimisiones, escándalos, imputaciones, y condenas. Todo vale, con tal de que el resultado electoral se decante en nuestro favor, y el día de las votaciones aun esté fresco el escándalo, estos son más valiosos precisamente en época de elecciones.

 Por supuesto que este proceder, insisto, revestido de mil formas según la zona geográfica, el momento histórico, y otros condicionantes, ha existido desde que la civilización se organizó en comunas, polis, regiones de influencia, Imperios, con prebostes que dirigían a los grupos dominados, en medio de todo tipo de peligros, guerras, invasiones, lucha por los recursos, no dudaban en ejercitar un compendio de maniobras hoy tipificadas como delitos manifiestos (chantaje, extorsión, secuestro, prevaricación, y homicidio, claro), pero me centraré en lo económico. En tiempos modernos, aunque lo demás no ha desaparecido, la corrupción económica que es la madre de todas la corrupciones, se presenta como vencedora en el ranking de malos procederes en la política de los tiempos actuales. 


 ¿El corrupto responde a un prototipo de persona, o hay variedad de corruptos?. ¿Son efectivas las comisiones de investigación política, la fiscalía anticorrupción?. ¿Hay que castigar con el voto a los partidos que no toman medidas contra la corrupción?.¿Podemos aspirar a una sociedad limpia, un estrato político limpio, a un deporte o un sistema económico limpio?. La corrupción, ¿afecta seriamente a los resultados económicos de un país, o es más fuego de artificio y ruido que nueces?. Muchas preguntas a las que responder, intentando ser lo más ecuánime posible, sin que las pasiones de las preferencias políticas nos nuble la respuesta, que es lo que más a menudo sucede. Típico error de asociar la corrupción a un partido, que obviamente suele ser el que gobierna. La corrupción nace bajo el aforismo, hecha la Ley, hecha la trampa. Y eso vale para todos,  gobierne quien gobierne.

 Me centraré en España, porque las respuestas a todas esas preguntas antes planteadas nos darán un modelo orientativo a comparar con otros países, tanto del entorno como de otros continentes, donde las variaciones pueden ser muy grandes. Sería groso modo una radiografía somera de como nos manejamos en este tema aquí. Y saber si somos de lo peor, o no es para tanto.

 En esta entrada analizo someramente la primera cuestión, dejando para una segunda parte las posibles respuestas  a las demás cuestiones.

 En los tratados especializados, y si nos referimos a sistemas políticos democráticos ( en los otros simplemente la corrupción global es el sistema), podríamos hablar de corrupción de baja intensidad gradualmente ascendiendo a corrupción sistémica, dependiendo de la perfección de los mecanismos puestos en marcha para el único y definitivo fin del beneficio económico de los protagonistas. Pero hay algo curioso, y es que es precisamente la primera corrupción, la que accede apenas a comisiones, desfalcos, desvíos y hechos similares, es la más mediática en la sociedad, y sin embargo, la que menos afecta, al menos desde el punto de vista económico a las cuentas públicas. De hecho es un error muy común decir que si se devolviera el dinero de estos delitos, habría hasta para las pensiones. No quiero decir que no haya que vigilar cualquier ilegalidad en la gestión pública, pero esta suele ser al menos en España, pecata minuta respecto a las grandes estructuras que ni siquiera necesitan desviar, solo que las leyes les favorezcan en sus monopolios: Bancos, Eléctricas, Energía, Comunicaciones,  se llevan siempre la parte del león. Y si hablamos de cifras, simplemente no son comparables. Merece capítulo aparte, o más bien, muchos libros,  ver cómo los poderes políticos se sirven de estas entidades y viceversa, para simbióticamente, acceder a los recursos financieros de las clases medias cuando éstas han prosperado hacia un estado de bienestar: emprendedores, autónomos, asalariados, pensionistas, nadie se libra del afán recaudatorio en servicios básicos imposibles de eludir. Esa es la gran corrupción en mayúscula.

 Pero como digo examinemos un caso típico de corrupción de baja intensidad, aunque a los actores del burdo sainete les pueda parecer 'un pelotazo' la cantidad conseguida. El entramado suele corresponder a un grupo específico dentro de un partido político, aunque a veces puede haber más actores ( empresarios, siempre requeridos en el juego), sindicatos, y hasta policía, dependiendo del asunto del desfalco. Actúan con soberbia, a menudo no conscientes de la gravedad de sus actos, protegidos por instancias superiores del partido. Técnicamente dejan bastante que desear, aunque piensen que todo es fácil. Lo único que sí saben es que deben dejar el menor rastro posible. Esto de que ahora se puedan espiar mails, llamadas de teléfono etc..lo ha puesto más difícil todo, pero aun es viable.

Suele acontecer que la actividad delictiva se prolongue por años o décadas, y solo cuando algo se rompe dentro del entramado, las disputas, las vendetas, o la disminución de ingresos, aparecen las delaciones, traiciones, denuncias ante la fiscalía. Sin olvidar también que los intereses políticos dejan hacer a cambio de apoyos presupuestarios u otros temas que conviene no se toquen en aras de la 'pax'. Y estoy seguro de casi todos estos personajes, actúan con la ignorancia, soberbia, alegría, incompetencia y falta de valores necesarios todos para el fin perseguido. Sus cargos de conciencia suelen ser casi nulos, porque es fácil justificarlo, he llegado hasta aquí, he trabajado por la comunidad, y es lógico que se me recompense. Va mucho de esto en la no educación en los valores esenciales.

 En este link se puede constatar finalmente, qué sentimiento tenía el principal implicado en uno de los más famosos casos por implicar directamente a la Monarquía:

http://www.elmundo.es/loc/casa-real/2018/05/05/5aec914822601d28378b464e.html

sólo fue un "amigable componedor" sin conocimientos jurídicos.

Todo un paradigma de cómo actuaban y actúan muchos en el alero político económico de nuestro país.


SALF O EL FENOMENO ALVISE PEREZ

  Luis Pérez Fernández: el verso suelto de la política española. Si leemos su biografía, en este enlace:   Alvise Perez , llegaremos a la co...