lunes, 25 de febrero de 2019

Liturgia del amor

O más bien ¿Qué significa amar?.  En la Hoja de mi Parroquia, para el último fin de semana final de Febrero 2019, el sacerdote Andrés Pardo cuenta sucintamente qué es y qué no parece ser el amor. Hago mías sus palabras que quiero compartir con quien me lea.


 La historia de la humanidad se podría definir como una búsqueda incesante del amor, llena de logros muy significativos y tambien de fracasos profundos. El amor es lo que domina la vida el hombre en la tierra.

 Amar no es sentir simple afecto por otra persona. Amar no es sentirse emocionado por otro, buscar a otro, desear a otro. Amar no es un sentimiento, es una entrega, es un acto de voluntad, es una decisión consciente.

 Por eso a veces en nuestro lenguaje religioso no hemos entendido bien a Dios, porque lo situamos en el plano del sentimiento, en el del afecto, en el plano de lo sensible. Si fuese asi el amor no podría ser objeto de un mandamiento.  El amor es una virtud, es un logro, es una conquista diaria. Si los cristianos fracasamos, si en nuestra vida familiar nos falta amor, es quizás porque lo hemos cifrado en una realidad conseguida y no en una meta. De verdad que el amor en este mundo, es en cierto modo inalcanzable, siempre está más alla de nuestra frontera, siempre estará abierto a una mayor profundidad, y una mayor vivencia.

¿Hay alguien que se sienta satisfecho y que diga "Yo amo"?. Se conforma con un amor pequeño. Lo que habría que decir es "yO quiero amar, estoy dispuesto a avanzar en el camino del amor". El amor es un camino que parte de nosotros y debe desembocar necesariamente en el otro.

 Teneos miedo a amar, creemos que es malo amar. Estamos todo el día sentenciando y juzgando situaciones de amor. Nosotros, los más impotentes para amar, para perdonar y dialogar, juzgamos y nos erigimos en árbitros del amor. Nos metemos en profundidades, quizás sin la limpieza necesaria para hablar del amor. Primero amemos. Si amamos no condenaremos, no juzgaremos, comprenderemos todo, no reclamaremos nada.

 Creemos que amar es signo de debilidad, cuando amar de verdad es signo de la total fortaleza.

 Hacemos leyeS para no querer al otro, para no comprender al otro. El amor, sobre todo - como nos dice Cristo en el Evangelio- se hace fortaleza total y alcanza su plenitud, en el momento que llegamos a amar, inlcuso a nuestros enemigos, incluso a los que Nos hacen mal, a los que abusan de nosotros, a los que nos pegan en el rostro o en el espíritu, a los que nos dejan sin nada.

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