lunes, 19 de febrero de 2018

Amor sin más,..ni menos

Sexo

 Apenas cuatro letras, como también tiene la otra palabra, Amor, los más potentes motores para nuestro desarrollo como personas y como especie, los que han permitido llegar a donde estamos, los que nos proporcionan energía, ambos  juntos, para caminar hasta donde biológicamente nos esté permitido. Cualquier ser humano, desconectado del sexo, sin amor, es una flor marchitándose, necesitamos más amor que comida casi, y eso es lo que de mil maneras, anhelamos, perseguimos, como si de piedra filosofal se tratase, lo que se convierte en oro en nuestra alma, cuando lo tenemos.

 En este blog hablaremos de las infinitas hojas que recubren el árbol del amor, de todos sus aspectos,  sicológicos, sociales,  repercusiones religiosas, económicas, espirituales, de desarrollo personal, de utilidad colectiva, de piedad y de vivencias emocionales, de construcción de familia, el amor al prójimo, el deseo y la vivencia sexual tan amplia como diversa.

 Muchos aspectos que a menudo complican nuestra existencia, al buscar en esta emoción básica, la más primitiva, ya que biológicamente contiene el instinto de supervivencia como especie, una suerte de realización idealizada de nuestro proyecto personal de vida . No sentirnos amados, amar y no ser correspondidos como desearíamos, ha producido más frustraciones en toda la historia de la humanidad que cualquier otra aspiración de cualquier tipo a lo largo de los milenios que llevamos los seres humanos en esta Tierra.

Y no será porque no se ha escrito, debatido, argumentado, aconsejado, cuál es la receta más simple del amor, la Ley de atracción universal alrededor de la cual giran todos los grandes amores, desamores, realizaciones y frustraciones de tantísima gente, ya que si hay algo claro en esto, es que nadie, a pesar de que a veces cueste creerlo, es inmune al amor. 'El Arte de Amar', como lo llamó el genio alemán, Eric Fromm. (1956).

 Hablaremos en sucesivas intervenciones, de cómo afrontar el amor, cómo manejarlo sabiendo que cada uno es único, cómo ejercitarlo, cómo usarlo a nuestro favor cuando deba ser una ayuda en nuestro devenir personal, cómo disfrutarlo, cuidarlo, entenderlo a través de los años, superar los amores fallidos, siempre desde una perspectiva humana y de crecimiento. Todo lo que atañe al más elevado sentimiento, el que según el Evangelio nos hará libres, incluido el deseo, la práctica sexual, el cariño físico, el espiritual, el amor a la vida en resumen, que comienza siempre y como no puede ser de otro modo, por el amor a uno mismo. Si no hay amor en tu vida, nada de lo demás podrá hacerte feliz. Empecemos a amar.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Creer hoy

Religión

  Toda la especie humana, es en cualquier momento, resultado de un largo proceso histórico, colectivo y personal. Vivimos por azar, en una época concreta, en un país, en un mundo que evoluciona y cambia a menudo, en todos los aspectos, económico, social, político. Y más en tiempos modernos, los que corren ya desbocados del siglo XXI. Hemos asistido a una revolución total en costumbres, valores, aspiraciones, y todo impulsado por la globalización, basada en la digitalización de innumerables sectores, y que nos permite una visión totalmente distinta de lo que un ciudadano en un país medio vive en el dia a día, respecto a siglos atrás. Pero hay cosas que quizás por la larguísima historia que atesoran, se resisten a cambiar, o digamos las inercias pesan demasiado en el proceso de adaptación a los nuevos tiempos. Y entre todos estos mundos, el que tiene que ver con la religión puede ponerse como ejemplo de todo ello. Miles de años en su devenir, no pueden ignorarse cuando a veces, se trata de cambiar aspectos esenciales del objetivo central, que durante tantos siglos han perseguido las grandiosas estructuras montadas a su alrededor. Somos pues, hijos de la larga historia que nuestros antepasados vivieron. 
 De todo esto es difícil escapar, solo los verdaderamente valientes y talentosos abren nuevos caminos, sin olvidar lo que hay de auténtico en el status que tratan superar. Son esas figuras históricas que marcan épocas y cambian la manera de vivir a tantas personas.



 Si nos atenemos a las confesiones religiosas mayoritarias, e incluso las que no son en número de fieles multitudinarias, veremos que están organizadas al modo de un empresa donde se venden servicios espirituales por medio de un marketing que puede llegar a ser complejo,  grandioso y preciso, con jerarquías establecidas para el mejor desarrollo de sus fines, y salvo excepciones, acariciando el poder en sus diversos frentes, políticos, económicos, técnicos, sociales. Los máximos dirigentes, reunidos en cónclaves o asambleas, saben que les va la viabilidad de la empresa en ello. No estoy juzgando aun si todo este proceso logístico tiene el buen fin de proporcionar paz espiritual a los fieles, vamos a ser benévolos y supongamos que sí, que en el clero o personal laico convencido hay gente que trabaja por eso, según creencias arraigadas y humildad y capacidad de trabajo para llevar consuelo, a veces más que espiritual, a los hermanos que sufren. 

 ¿Qué deberíamos exigirle a una congregación religiosa en la que pretendemos crecer en nuestra espiritualidad?. Porque para mi es éste el punto clave de todo proyecto humano, más si atañe a los más profundos sentimientos que como seres humanos experimentamos. La búsqueda del crecimiento espiritual, de la excelencia ética, de la paz de corazón, es un largo camino plagado de dificultades para la mayoría de seres humanos.


  Hay quien simplemente decide ignorar esta cuestión, deslizándose por la pendiente hedonista, al fin, todos nacemos y morimos, y se trata de vivir sufriendo lo menos posible. Pero incluso estas personas, en su fuero interno, en situaciones difíciles, o viendo cercana la muerte después de una larga vida, buscan algo más allá a lo que agarrarse, notando como el suelo de la seguridad que les ha sustentado hasta entonces, se tambalea. O ante tragedias ajenas, sufrimiento de inocentes, etc..difícil no conmoverse.

 Voy a dejar solo dos ideas para la reflexión que luego desarrollaré en nuevas entradas. Pueden considerarse como el tema central del discurso que en este apartado, el de Religión, quiero debatir en este rincón. Por supuesto que hay muchos, muchos más, pero a mi entender, son estos los ejes sobre los que se vertebran nuestros anclajes al proyecto religioso personal, independientemente de la confesión que por cuestiones culturales decidamos seguir:

  • Mirando la historia, ¿la vivencia religiosa ha incrementado la felicidad, el crecimiento, el desarrollo personal de todos aquellos que decían y dicen tener fe y quieren permanecer en la Iglesia como comunidad que dirige sus pasos en este camino?
  • Los errores, los contrasentidos, los delitos, las tragedias, la guerra, la tortura, la corrupción, la muerte que a veces durante la larga historia de dichas Iglesias, se les puede imputar,¿ merman de algún modo la confianza en tu íntima creencia del mensaje ético de dicha religión?.
Responder de manera clara a estas dos cuestiones determinará finalmente la salud de la vida espiritual de los que piensan que al fin, la vida, y la muerte quizás, tienen un sentido que va más allá de lo que vemos, sentimos, experimentamos. Por encima incluso de la infraestructura mundana tan compleja que ha monopolizado la idea de creer, de Dios. Con que la respuesta sea quizás, solo, un alivio, en el devenir trágico de ver partir a tanta gente amada, entonces solo por eso, habrá merecido la pena.





SALF O EL FENOMENO ALVISE PEREZ

  Luis Pérez Fernández: el verso suelto de la política española. Si leemos su biografía, en este enlace:   Alvise Perez , llegaremos a la co...