¿Tiene usted que hacer
algún trámite en España con alguna administración Pública?. Ármese de valor y
paciencia, porque su tiempo, y su dinero van a tener que ser empleados,
derrochados con generosidad en el empeño. Toda una cansada travesía que aun los más
avezados en nuevas tecnologías coinciden en señalar como infernal. La Seguridad
Social, Ministerio de Administraciones Públicas (Extranjería), Dirección
General de tráfico, Centros de Salud,…todos sufren de una insuficiencia de
funcionarios alarmante que les impide atender la demanda habitual de
ciudadanos, colgando el cartel : No hay citas disponibles en su ciudad, inténtelo
más tarde. Y así días, semanas, meses, años.
Si acudes en persona implorando ayuda, los vigilantes, guardias en la
puerta, bedeles, siempre te dicen lo mismo: cita online, ponga una
reclamación. Si tienes ganas de pelear,
pones la reclamación, y la respuesta viene a ser:’ ya lo sabemos, tomamos nota.
Más o menos.
Situación de impotencia que afecta a millones
de ciudadanos, y que los políticos y medios de comunicación ignoran casi por
completo. La situación especial a la que hemos llegado viene de largo. De la
crisis de 2005-2010, vienen los polvos donde se fraguó una paralización en la
contratación de personal técnico que durante más de 10 años ha supuesto un
envejecimiento de las plantillas, que por poner un ejemplo, en el caso del
ayuntamiento de Madrid, supone que la edad media de una plantilla de 35.000
trabajadores es de 54 años. Las jubilaciones y prejubilaciones se cuentan por
millares cada año, sin que la mayoría de los servicios reciban refuerzos de
nuevas contrataciones. Esto sin embargo, no implica que los presupuestos de los
diversos Organismo públicos en el Capítulo I (gastos de personal), haya
decrecido en consonancia con la falta de técnicos, porque ese montante ha sido
empleado para colocar a un sinfín de
altos cargos de libre designación, cuyo principal cometido, es relacionarse con
empresas de todo tipo para hacer productos o contratar servicios normalmente a
precio de oro, o simplemente, calentar la silla. Numerosas necesidades de todo
tipo, no solo las de cara al púbico, están dejándose de prestar y atender simplemente
por falta de personal. Eso sí, internamente, los trabajadores que quedan, son
sometidos a presiones de todo tipo y falta de formación, recursos y medios, con
los que han de lidiar para profesionalmente, poder cumplir su trabajo. Las
bajas médicas por la edad y por el caos interno son frecuentes, agravando más
aun el problema. Y todo esto cuando se publica lo siguiente:
Es decir, más empleados
que nunca, más inoperante que siempre.
La sombra de la mano política inoperante e ineficiente se adivina sin
mucho esfuerzo. Y eso a pesar de las indicaciones de la UE que urge a reducir
el sector público como medida para aliviar las cifras de desequilibrio
presupuestario crónico. El coste de esta inmensa plantilla asciende a unos
130.000 millones de euros. Paradójico.
Esta situación afecta a
todas las áreas, grandes y pequeñas, importantes y menos, de la función
pública: carencia de especialistas médicos, sistemas informáticos que dejan de
funcionar, profesores sin recursos, policías envejecidos, todo esto en la era
de globalización, digitalización, la ciberseguridad, paradójicamente el sistema
funciona peor que nunca. Claro que hay excepciones, en un universo tan amplio,
y lugares donde el funcionamiento es correcto en baremos de eficacia.
Especialmente si se trata de recaudar impuestos.
Y como quien hace la ley hace la trampa,
aparecen por doquier, personas que intentan sacar beneficio del caos, de forma
legal, y de forma sospechosa cuando menos. Los bufetes de abogados en trámites
administrativos (por ejemplo en Extranjería), aprovechan la desesperación para
ofertar sus servicios, los médicos privados trabajan más que nunca. Se pueden
conseguir citas imposibles, como nos cuenta Luis Lorenzo, que tras todo un año
tratando de obtener una cita en extranjería para familiar de Residente
comunitario, y poner muchas reclamaciones, Defensor del Pueblo incluido, recibe
una oferta desde internet en la que por 40 euros , una persona concreta te la
proporciona en 2 días. La sensación es que la degradación empieza a recordar a
países Bolivarianos. Insistir que esta situación no es de este Gobierno o el de
hace 4 años, sino que se remonta al menos a 15 años, sin que ninguno de ellos a
nivel local, regional, o nacional haya puesto el interés en enmendar la
situación.
Éste es el mensaje que
ineludiblemente aparece una y otra vez, tras rellenar 3 pantallas de datos, frustrante cuanto
menos. Y lo peor, es que los responsables saben de la situación, como se
adjunta en la respuesta que el Defensor del Pueblo comunica a sus
interpelantes.
En las redes sociales, en
todo tipo de grupos, barrios, afectados de todo tipo no cesan de manifestar su
desesperación por la impotencia de sacar adelante sus trámites. Nacionalidades
que se demoran entre 3 y 5 años, Centros de Salud sin pediatras, o especialistas,
cualquiera de los muchos trámites en Extranjería, Seguridad Social, Agencias de
empleo, Dirección General de Tráfico, Organismos
locales, todos sufren de un deterioro generalizado de la calidad del servicio,
que ha ido, oh sorpresa, paralelo a grandes contrataciones con grandes empresas
de toda clase de suministros, obras y servicios, que lejos de solucionar casi
nada, han venido a añadir aún más ineficiencia al esquema porque los
funcionarios y personal laboral, deben encargarse además de controlar que se
cumpla lo pactado, sin autoridad ni medios, firmándose recepciones de trabajos
que jamás se hacen o se han efectuado con pésimo rendimiento.
Y también una vez más, paradoja una tras otra, esto pasa cuando la Ley General de
Contratación del Sector Público se ha hecho en teoría más transparente, justa,
social, imparcial, equitativa,…y digo en teoría. Porque en la práctica es como
bien puede adivinar el lector, casi justo lo contrario. Insisto que al ser un
mundo tan amplio siempre habrá organismos que se manejen con criterios de
eficiencia, productividad, y ahorro de costes, pero también con seguridad son
los menos. Es un tema netamente político que afecta a la labor de un Gobierno
que tiene que afrontar un reto como éste, Administraciones locales, Autonómicas
y Nacionales de todo cariz y en todas partes del país con un conglomerado de
situaciones que se antoja casi ingobernable.
Era cuestión de tiempo que un modelo que se
gestó en los años 80, con una generación de jóvenes preparados y entusiastas,
que han hecho su carrera profesional dentro de la función pública, devenga 30
años después en un mastodóntico edificio ingobernable que solo ha servido para
que se llene de puestos políticos y funcionarios a la búsqueda de mejores
plazas una vez abierta la movilidad entre administraciones, y con una edad
media de casi todos los verdaderos puestos técnicos próxima a las
prejubilaciones ( otro tema que requeriría un artículo aparte ) o jubilaciones definitivas.
¿Los sindicatos?. Bien gracias. Como no podía ser menos, el tema aquí tratado
ha sido con diferencia, el menos abordado en sus labores de denuncia o
negociación. Con su lógico cariz político en general, ha primado más estar ahí,
hacerse fuerte, y crear ,solo cuando hay que algo que obtener, conflictividad
más aparente que otra cosa. Cada cual sabe dónde picar. Cursos de formación
(manejando sus presupuestos de eso se trata), y demás intereses clásicos,
firmar convenios donde mejor virgencita que me quede como estoy, conforman un
panorama en absoluto alentador para los próximos años. Y lo peor, es que todo el mundo lo sabe,
nadie hace nada, y el ciudadano de a pie que es quien paga todo el dislate,
impotente ante la inoperancia del Estado, de la Comunidad, del Ayuntamiento. Más vale que no pase nada de importancia que requiera de verdad al Servicio Público porque lo pasaremos mal, entonces solo nos quedará una vez más, como en pasados capítulos de la Historia Patria, recurrir al heroísmo de la gente del pueblo, la de siempre.



