domingo, 14 de junio de 2020

MI PROGRESISMO

 Convierto en reflexión un debate en redes sobre qué es ser progresista. Palabra que se usa para todo aquel que comulga con el nuevo orden mundial, plagado de absurdos que harían reír si no fuese por el negro futuro al que nos quieren abocar los defensores del modo de pensar donde no hay diversidad, ni alternativa. Quizás la pandemia sea el nicho adecuado para instalarse a la fuerza en los mandamientos de este falso proyecto de 'hombre nuevo'.

 Alguien preguntó cómo es posible ser contrario a este cliché que como no podía ser menos, es la verdad, que nos hará libre, sin discusión ni alternativa. Y digo yo, que se puede hacer el ejercicio inverso, sobre el cerebro y las emociones, y las opiniones. Millones de españoles se preguntan cómo nadie puede apoyar y votar a partidos cuyo progresismo radica en pactos con terroristas y separatistas, cuyos líderes mienten compulsivamente con un descaro que jamás se había visto en España, que hablan de Vallecas y terminan en el lujo de Galapagar protegidos por una Policía que ellos siempre han odiado ( le llamaban jarabe democrático), que dedican recursos a una memoria histórica que solo ve victimas de un lado e ignora e incluso criminaliza a las del otro bando, que demoniza y criminaliza de nuevo a quienes gustan de los toros, de la caza, de las tradiciones religiosas, que inventa un ‘lenguaje inclusivo’ ridículo por donde lo mires, que usa problemas atávicos sociales, como racismo, machismo, y xenofobia como bandera para construir un edificio que no ha resuelto nada (las muertes por violencia de genero son las mismas  o más que en años anteriores), y solo sirve para colocar a amiguetes  y para atacar y condenar conductas normales solo porque ellos deciden que debe ser así, que hablan de libertad de expresión manipulando los medios, los suyos, los que emiten este mensaje y persiguen y bloquean en redes a todo el que ataca a su corte, (Newtral), que ponen como referente y sin vergüenza alguna a dictadores como Fidel, Maduro o Chávez, colaborando con sus perversos regímenes,  diciendo que el problema, obviamente, es Trump, que critica a españoles como Amancio Ortega que ha hecho más por España y los españoles que toda la izquierda junta en toda su historia. Sí, se mueven en el odio, y es lo que percibo y vivo, no lo que me cuentan. E insisto, NO voto a la derecha porque también considero que es mala, bastante mala en general.

 Mi progresismo es otro: el de la educación, el de los valores, el de la Ciencia y la Cultura ( toda la cultura no solo la de ellos), el de la Inversión en sectores de energía sostenible ( Zapatero fue el causante principal del desastre energético que tenemos, con desaladoras ruinosas, abandono de la energía nuclear,  y primas a renovables no rentables) , el de la justicia social, toda, el de mirar adelante porque conseguimos en 1978 tener una democracia donde todos nos pusimos de acuerdo para no repetir una guerra civil, el poner primero  y por delante los graves problemas que tenemos en España y que todos conocemos: integridad territorial, envejecimiento de la población y pensiones, paro juvenil, Educación, Ciencia, cohesión,  y potenciación de nuestros sectores fuertes, turismo, sector primario..). Nada de esto veo en los que gobiernan ahora, simplemente porque estoy convencido de que ni saben ni quieren esto para España.

 Ya vivimos la terrible crisis de 2008 que significó un retroceso económico que estuvo a punto de costar el rescate europeo. Cuando ZP en una actitud demagógica decidió estimular la economía regalando 2500 euros por cada nacimiento, o un plan FEYL para ayuntamientos que no resolvió nada, tirando el dinero ( hay multitud de ejemplos de en qué se gastó ese dinero para enojar a cualquiera que se sienta simplemente robado con este tema, todos nosotros),  con una subida de impuestos constantes a la clase media, en contra del criterio de sus ministros de Hacienda, con una burbuja inmobiliaria que dio lugar a miles de desahucios y créditos fallidos para la banca,y por supuesto, culpando a sus predecesores, que ellos pasaban por ahí y así se lo encontraron, y en 7 años no tuvieron tiempo de resolverlo, quizás necesiten los 60 años del Castrismo de Cuba para acabar como Cuba, donde en el actualidad, toda la poblacion hace colas de 7 horas para poder comprar 1 pollo. Ése es el modelo a seguir.



 La única esperanza es que Europa evite la ruina que se avecina, que el negro capitulo Covid, solo ha hecho acelerarlo. Pero seguiremos discutiendo si se dice ruina o ruino. Es más importante eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LA IGLESIA, MEDIACION Y LIBERACION

  Anselmo Navarrete, Abad emérito del Monasterio Benedictino del Valle de los Caídos, y casualmente, familiar mío, ( primo de mi madre), es ...