Creo que hay pocas cosas que más condicionen el sentimiento intimo y profundo de casi todos los seres humanos que la actividad sexual que podamos desarrollar a lo largo de nuestra vida. De uno u otro modo, influenciado por mil factores externos, anclado en numerosos esteoreotipos históricos, sociales, culturares, religiosos, el contacto biológico placentero entre individuos de nuestra especie ( en el reino animal las cosas son más biológicas e instintivas, normalmente, como no podía ser de otro modo), puede llevar a una realización plena de la persona o por el contrario, sumirle en la frustración más profunda. Eso sin contar con las múltiples aristas que podríamos enumerar de cómo vemos, vivimos, sufrimos, y actuamos en nuestra actividad sexual.
En cada época, civilización, cultura, religión, sociedad, edad, el sexo se practicó y se practica de una u otra forma, pese a que en lo esencial, nuestros impulsos biológicos primarios, son los que mandan, la procreación, y la descendencia transmitiendo nuestros genes a los descendientes. Asociar la parte hedonista a la necesidad biológica es con seguridad mucho más reciente. Pero como quiera que sea, podríamos decir que en toda época, el sexo fue un motor poderoso que condicionó multitud de pequeñas y grandes historias.
Son muchos los aspectos en que podríamos profundizar, y es que creo que es precisamente el fuerte impulso sexual el que domina el mundo, unido a otras muchas ambiciones materiales, el sexo se proyecta como la más llamativa, y casos hay miles en toda la historia de la humanidad, y en todas las sociedades, en que los grandes personajes actores principales de conquistas, guerras o imperios, lo hacían movidos por un deseo de dominación material y sexual, especialmente en el caso de hombres aunque tambien se dio en mujeres reinas o soberanas con poder.
Durante milenios el sexo fue una necesidad primaria mas satisfecha como buenamente se podía, seguramente, con predominio de la fuerzas por parte del hombre, y un sometimiento casi absoluto de la mujer. Aunque el sexo ligado al amor, es tan antiguo en nuestra especie tanto como queramos imaginar, las tiernas y romanticas baladas o los requiebros de galanes enamorados son bastante mas modernos, por poner un ejemplo de amor civilizado y protocolos más actuales. Por diferencias biológicas en la especie, el rol masculino siempre tuvo su componente de fuerza y dominación y el femenino de aceptación y cria posterior del vástago engendrado.
En línea con lo que todos los temas de este blog pretenden, quisiera llegar a la idea esencial, en contra de todo lo que ocurre muy a menudo ( las estadísticas no sé si son muy fiables, si preguntásemos a una gran parte de la población si está satisfecha con su vida sexual o no), de que conociéndonos a nosotros mismos, viviremos de forma más auténtica y provechosa esta importante faceta personal de cada ser humano.
La clave en cualquier relacion sexual, es el respeto, hacia uno mismo, hacia el partenaire, el compañero o compañeros de juegos lúdicos. La íntima conexión que se establece entre dos que quieren disfrutar de una unión carnal, devenida en espiritual quizás no tiene que ver con la que se hace en forma de autocomplacencia onanista, o en el otro extremo, de forma grupal como podría ser bacanal que eran muy frecuentes y normales en sociedades antigüas. Por eso el abanico es amplio, e insisto, con el respeto en lo que se hace, todo debería ser placentero y libre de autoinculpación, un sexo responsable que evite embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual debería ser una legítima aspiración de todo ser humano.
Que el sexo nunca signifique dolor, complejo, amenaza, o sometimiento, esa es nuestra tarea como sociedad.
En línea con lo que todos los temas de este blog pretenden, quisiera llegar a la idea esencial, en contra de todo lo que ocurre muy a menudo ( las estadísticas no sé si son muy fiables, si preguntásemos a una gran parte de la población si está satisfecha con su vida sexual o no), de que conociéndonos a nosotros mismos, viviremos de forma más auténtica y provechosa esta importante faceta personal de cada ser humano.
La clave en cualquier relacion sexual, es el respeto, hacia uno mismo, hacia el partenaire, el compañero o compañeros de juegos lúdicos. La íntima conexión que se establece entre dos que quieren disfrutar de una unión carnal, devenida en espiritual quizás no tiene que ver con la que se hace en forma de autocomplacencia onanista, o en el otro extremo, de forma grupal como podría ser bacanal que eran muy frecuentes y normales en sociedades antigüas. Por eso el abanico es amplio, e insisto, con el respeto en lo que se hace, todo debería ser placentero y libre de autoinculpación, un sexo responsable que evite embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual debería ser una legítima aspiración de todo ser humano.
Que el sexo nunca signifique dolor, complejo, amenaza, o sometimiento, esa es nuestra tarea como sociedad.


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