miércoles, 7 de febrero de 2018

Creer hoy

Religión

  Toda la especie humana, es en cualquier momento, resultado de un largo proceso histórico, colectivo y personal. Vivimos por azar, en una época concreta, en un país, en un mundo que evoluciona y cambia a menudo, en todos los aspectos, económico, social, político. Y más en tiempos modernos, los que corren ya desbocados del siglo XXI. Hemos asistido a una revolución total en costumbres, valores, aspiraciones, y todo impulsado por la globalización, basada en la digitalización de innumerables sectores, y que nos permite una visión totalmente distinta de lo que un ciudadano en un país medio vive en el dia a día, respecto a siglos atrás. Pero hay cosas que quizás por la larguísima historia que atesoran, se resisten a cambiar, o digamos las inercias pesan demasiado en el proceso de adaptación a los nuevos tiempos. Y entre todos estos mundos, el que tiene que ver con la religión puede ponerse como ejemplo de todo ello. Miles de años en su devenir, no pueden ignorarse cuando a veces, se trata de cambiar aspectos esenciales del objetivo central, que durante tantos siglos han perseguido las grandiosas estructuras montadas a su alrededor. Somos pues, hijos de la larga historia que nuestros antepasados vivieron. 
 De todo esto es difícil escapar, solo los verdaderamente valientes y talentosos abren nuevos caminos, sin olvidar lo que hay de auténtico en el status que tratan superar. Son esas figuras históricas que marcan épocas y cambian la manera de vivir a tantas personas.



 Si nos atenemos a las confesiones religiosas mayoritarias, e incluso las que no son en número de fieles multitudinarias, veremos que están organizadas al modo de un empresa donde se venden servicios espirituales por medio de un marketing que puede llegar a ser complejo,  grandioso y preciso, con jerarquías establecidas para el mejor desarrollo de sus fines, y salvo excepciones, acariciando el poder en sus diversos frentes, políticos, económicos, técnicos, sociales. Los máximos dirigentes, reunidos en cónclaves o asambleas, saben que les va la viabilidad de la empresa en ello. No estoy juzgando aun si todo este proceso logístico tiene el buen fin de proporcionar paz espiritual a los fieles, vamos a ser benévolos y supongamos que sí, que en el clero o personal laico convencido hay gente que trabaja por eso, según creencias arraigadas y humildad y capacidad de trabajo para llevar consuelo, a veces más que espiritual, a los hermanos que sufren. 

 ¿Qué deberíamos exigirle a una congregación religiosa en la que pretendemos crecer en nuestra espiritualidad?. Porque para mi es éste el punto clave de todo proyecto humano, más si atañe a los más profundos sentimientos que como seres humanos experimentamos. La búsqueda del crecimiento espiritual, de la excelencia ética, de la paz de corazón, es un largo camino plagado de dificultades para la mayoría de seres humanos.


  Hay quien simplemente decide ignorar esta cuestión, deslizándose por la pendiente hedonista, al fin, todos nacemos y morimos, y se trata de vivir sufriendo lo menos posible. Pero incluso estas personas, en su fuero interno, en situaciones difíciles, o viendo cercana la muerte después de una larga vida, buscan algo más allá a lo que agarrarse, notando como el suelo de la seguridad que les ha sustentado hasta entonces, se tambalea. O ante tragedias ajenas, sufrimiento de inocentes, etc..difícil no conmoverse.

 Voy a dejar solo dos ideas para la reflexión que luego desarrollaré en nuevas entradas. Pueden considerarse como el tema central del discurso que en este apartado, el de Religión, quiero debatir en este rincón. Por supuesto que hay muchos, muchos más, pero a mi entender, son estos los ejes sobre los que se vertebran nuestros anclajes al proyecto religioso personal, independientemente de la confesión que por cuestiones culturales decidamos seguir:

  • Mirando la historia, ¿la vivencia religiosa ha incrementado la felicidad, el crecimiento, el desarrollo personal de todos aquellos que decían y dicen tener fe y quieren permanecer en la Iglesia como comunidad que dirige sus pasos en este camino?
  • Los errores, los contrasentidos, los delitos, las tragedias, la guerra, la tortura, la corrupción, la muerte que a veces durante la larga historia de dichas Iglesias, se les puede imputar,¿ merman de algún modo la confianza en tu íntima creencia del mensaje ético de dicha religión?.
Responder de manera clara a estas dos cuestiones determinará finalmente la salud de la vida espiritual de los que piensan que al fin, la vida, y la muerte quizás, tienen un sentido que va más allá de lo que vemos, sentimos, experimentamos. Por encima incluso de la infraestructura mundana tan compleja que ha monopolizado la idea de creer, de Dios. Con que la respuesta sea quizás, solo, un alivio, en el devenir trágico de ver partir a tanta gente amada, entonces solo por eso, habrá merecido la pena.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

LA IGLESIA, MEDIACION Y LIBERACION

  Anselmo Navarrete, Abad emérito del Monasterio Benedictino del Valle de los Caídos, y casualmente, familiar mío, ( primo de mi madre), es ...